Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

martes, 27 de mayo de 2008

What else?


La advertencia cruzó la sala y cayó en mis oídos sin siquiera una pizca de azúcar. “Todavía estoy esperando ver mi cocina en Internet”. Lo peor de todo es que ella tenía razón.

Esta mañana lo leía en la prensa, la noticia era clara: Nespresso abrirá una boutique en mi ciudad. Inútil postergar el hablar aquí de esto, hoy toca cafelito. Incluso mi amiga cuya máquina fotografié hace más de tres meses para ilustrar el post sobre Nespresso se verá vindicada. Espero que, después de esto, me invite a (más) café.

Desde que conocí el universo Nespresso confieso que he ido retrasando el post porque su enfoque iba variando con cada novedad. Lo primero, hablar del anuncio, mejor que cualquier película de George Clooney. En él se ve a un maduro e interesante actor que malinterpreta la ansiedad de una joven -la maciza de 10.000 (2008), tengo entendido- por acercarse a él como síntoma de nerviosismo ante la presencia de la estrella, cuando lo que la pava desea es tomarse un café. Entonces se obra el milagro, de labios de Clooney: el eslogan que se ha convertido en mi frase más repetida del año. “Nespresso. What else? No existe haiku, poema de e.e. cummings o relato de Monterroso que condense mejor un sentimiento que este eslogan (por cierto, que el cuento más breve del mundo lo escribió Hemingway y no el escritor guatemalteco… investigad, investigad).

Dicen que en una rueda de prensa un periodista preguntó a Clooney por la supuesta incoherencia de, por un lado, protagonizar una peli como Syriana (2005) que da caña a las industrias globales y a los tejemanejes comerciales y, por otro, ser la imagen de una mutinacional como Nestlé (cuya filial es, what else?, Nespresso). Al parecer Clooney fingió no saber que ambas compañías estaban conectadas (él, que lo mismo te hace una campaña para salvar Darfur que conduce un coche eléctrico o insultaba a Charlton Heston), dijo que no jugaba y se levantó de la rueda de prensa. Y es que no se puede ser tan comprometido… ¡ay! Menos mal que a ningún periodista le dio por sacar a relucir los anuncios de vermú blanco (“No Martini? No party!” –otro eslogan para la poesía).





-Mmmh... y también hay Nespresso automáticas.


Volviendo al café, tengo que decir, por ir resumiendo, que el Nespresso me encanta. La semana pasada tuve oportunidad de probarlo dos veces en casa de dos amigos diferentes. La fiebre Nespresso se extiende, las maquinitas se están vendiendo como churros… y no son baratas, ¿eh? Hay doce sabores, y para los que no sepáis cómo va la historia es un mecanismo en el que metes una capsulita (exclusiva, que solo te venden ellos mismos: he aquí el negociazo), echas agua y te sale ese peasso de café muy rico y aromático. En palabras de Tarantino en Pulp Fiction (1994), “no me tienes que decir lo bueno que es el café, me encargo yo de comprarlo”.

Ronda por mi casa el catálogo de Nespresso, se prefigura como un gran regalo de Navidad (las pasadas fiestas fue el regalo estrella… hoy ya lo están dando hasta los bancos). Estoy pensando en adquirir una maquinita, pero claro, para mí solo a lo mejor es demasiado nivel la inversión. También trato de convencer a mi madre para que se compre una y así poder tomar cafelito en su casa.

Veo que con el rollo de la exclusividad, los de Nespresso se han montado un chiringuito de proporciones considerables: que si el café solo se lo puedes comprar a ellos (por rigurosos controles de calidad, dicen los cabrones), que si Club Nespresso, que si patatín o patatán… ¡pero está tan rico! Por lo visto, un problema extra es que una vez usadas, las capsulitas de aluminio no son reciclables, cosa que en países como Suiza ha constituido un tremendo escándalo pero que a mí me la trae absolutamente al pairo.

Para aquellos amigos que tienen la máquina, les recuerdo que mi sabor favorito es el Arpeggio (fuerza 9, acidez 0/3, amargor 3/3: el moradito, sabéis, ¿no?... más que nada por si estabais pensando en hacer un pedido pronto). Yo, que no soy tan gourmet del café como Quentin Tarantino, me permito echarle una mijita de leche y azúcar, con permiso también de George Clooney, who else?

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando quiera le invito, yo me lo regalé las pasadas Navidades, ¡porque yo lo valgo! je, je

La verdad es que no sabría por cual decidirme, depende del momento, por la mañana prefiero un café largo y por la tarde corto. ¡Dos al día, querido amigo! ¡Chincha robiña!

Por decir uno, me gusta mucho el ROMA, fuerza 8, equilibrio entre fineza, fuerza y plenitud.

Aunque tengo uno de edición limitada llamado GOROKA, excepcional perla descubierta en las altas montañas de Papúa Nueva Guinea, que está de rechupete.

Como dice mi amiga, ¡ES UN PIJADA!, pero qué se le va hacer, uno sucumbe ante ciertos privilegios. ¡Así es la vida!

Ralip

Rukia dijo...

sale mas barato que el starbucks?? porque si es asi merece la pena...


PD: mi top ten del iPod en el post anterior, por si las moscas xD

*Ana* dijo...

Ole, ole, ole! Por fin Nespresso entra al universo estatuas Verdes!!!

Sabes que se puede repetir cuando quieras que hay Arpeggio para todos y que el aeroccino hace unos capuccinos de magia que te están esperando.

Estoy con Ralip (no sabía que eras del club): dos al día y aunque es una pijada se queda una más feliz que una perdiz al darse el caprichito (la mia fue un regalito de reyes).

Probaremos el Goroka.

p.d.: que cocina más mona, no?

*Ana* dijo...

Rukia, la cápsula de cafe sale a unos 32 céntimos (se compran de 10 en 10) y las máquinas las más baratas estaban (no se si habrán bajado) sobre 140 euros, más o menos.

No sé como saldrá la comparación con el starbucks...

Anónimo dijo...

"...si Bonny va a comprarlo compra caca".
Por otro lado, busco socio capitalista para montar empresa de capsulitas "compatibles", como con las impresoras, a 20 céntimos. Migue.

*Ana* dijo...

He investigado (internet, tu sabes) y se supone que Luis Felipe G. Lomelí (que conste que no tengo ni idea de quién es) ha escrito un cuento con una palabra menos que el de Hemingway:

Título: El emigrante

Texto completo: -¿Olvida usted algo? - Ojalá.

Igual de triste que el de Hemingway. Quiero un cuento corto alegre ¡ya!

*Ana* dijo...

Perdón, son dos palabras menos.

Anónimo dijo...

Un chiste (en Argentina los llaman cuentos) corto: Se encuentra al colega y le pregunta:
-Illo, ¿y la prueba para la Radio?
-(Con voz de gangoso, porque es gangoso) Una mafia, tío, una mafia. Migue.

Rukia dijo...

mi madre quiere comprarse una xD

si alguna vez lo hace, la probaré y dejaré mi opinion aqui
aunque todos esos comentarios de cafés hacen que se me haga la boca agua *__*

Porerror dijo...

Y la versión española:

-Compadre, ¿qué tal te fue el casting para el doblaje de Rambo?

[con ridícula voz de pito]-Una mierda, tío, eso va todo por enchufe.

Fran G. Matute dijo...

Por cierto, que George ya está soltero otra vez... como debe ser además...

Karmen dijo...

Hace muy poquito probé un Nespresso (Finezzo para taza Lungo) en casa de un amigo. ¡Genial!
¿Sabías que el anuncio original es más largo que lo que vimos aquí en España: check it out!?

Porerror dijo...

-Ana, gracias por enseñarnos el cuento del pavo ese mejicano, no lo conocía. ¿Lograremos escribir el cuento más corto del mundo? Por algún motivo, solo se me ocurren cuentos ultracortos sobre sexo, como este de una palabra, espero que os guste:

PRECOZ DESILUSIÓN
-¿Ya?

-Karmen, ¡qué guay el anuncio largo de Nespresso! Es una aportación imprescindible al texto del post. Gracias por el link.

 
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