Vivencias polimórficas de un treintañero perplejo.

miércoles, 22 de abril de 2009

Iconografías bizarras


La pasada Semana Santa tuve la suerte de volver a París (a ver si os creíais que lo de las “estatuas verdes” se me ocurrió en mi casa leyendo a Neruda -¿qué glamour habría en eso?), fueron seis días de intensísimo pateo cultural. Fui con una persona cuya identidad quedará en el anonimato por su deseo expreso de que no se difundan sus viajes, pero baste decir que es alguien con quien, además de llevarme muy bien, comparto bastantes intereses culturales, y aprendo mucho.

Esto lo digo porque donde a lo mejor nosotros vemos un simple cruce de bulevares ella detecta una estatua verde de Rodin dedicada a Balzac, y eso siempre mola (me refiero a ver más allá de lo obvio, no a ser un jodido cultureta). En esta ocasión lo primero que visitamos fueron los Jardines de Luxemburgo, cercanos a nuestro hotel, pero por la parte del Observatorio. Pues hete aquí, que en el pico de estos jardines, que dan al Boulevard Saint-Michel, se encuentra una fontana o fuente absolutamente tremebunda, un vestigio más de glorias francesas pasadas, que pese a lo aparentemente convencional ha capturado mi imaginación desde entonces.

Una fuente más, unas estatuas de bronce oxidadas, pero cuya contemplación me causó un impacto tremendo. En cuanto la vi mi mente procesó que algo no iba bien. La expresión “error de Dios” comenzó enseguida a formarse en mi entendimiento, y de pronto caí en la cuenta de qué tenía la fuente para turbarme tanto: eran los animales. “Extraño comportamiento animal” fue otra de las expresiones de las que pude echar mano, y es que, aunque no soy experto en criptozoología –tengo amigos que sí-, hasta yo sé que las tortugas gigantes no escupen chorros de agua.


Pero no acaba ahí la bizarrada: si os fijáis en las fotos que he puesto, de la fuente emergen –desbocados- unos turbadorísimos “caballos de mar”, criaturas mitológico-imposibles que están huyendo despavoridos acaso de la mente febril que los ideó, o del taller donde se fraguaron tan pesadillescas criaturas. Estos caballos de mar (los llamo así por literalidad, por imposibilidad de darles otro nombre) son mitad jamelgo mitad sardina, una suerte de sirenos equinos que, definitivamente, no estaban en el Plan de Dios, ni en el del Big Bang (no me se ofenda ningún ateo). Recuerdo entonces lo que un compi de trabajo me contó de que en la fuente de la romana Piazza Navona, Bernini coloca en África un simple caballo bañándose en el Nilo, y lo hace pasar por un “hipopótamo”.

La respuesta a esta cajada la da la ignorancia o la mucha sabiduría: la etimología griega de hipopótamo nos remite a un “caballo de río”, y el buen Bernini, que en su pajolera vida había visto un hipopótamo dijo “¿Sí? Pues toma caballo en un río!” Quiero creer que la fuente parisina del Observatorio se erigió (1874) cuando ya se conocían los caballitos de mar, ¿no? Pero molaba más remitirse a Homero, Eurípides y todo el cuento. Este divertimento zoológico no pasaría de ahí si no fuese por el resto de la fuente: guirnaldas, cenefas y cornucopias y en lo alto, cuatro mujeres desnudas sosteniendo el Orbe. Lo que las mozas sostienen es el Universo entero, esférico, perfecto, la bola del centro es nada menos que la Tierra. A la esfera no le faltan sus signos del zodiaco, en fin, todo el panorama celestial tal y como precisamente NO se observaba ya desde el Observatorio de París, edificio de enfrente.


Las cuatro hembras en bolas no son otras que las “4 partes del mundo” (¿acaso hay otras?): Europa, Asia, África y América. En bolas pero con decoro, ¿eh? Europa es una belleza clásica de raza blanca (como no las había ni en la Grecia clásica), Asia una chinorri, África una Beyoncé y América una piel roja muy despendolada. Conmovedor, ¿no? Fotografío la fuente compulsivamente, como queriendo llevármela a mi patio de Cosica, mientras reflexiono en la bizarría y la complejidad de las convenciones de esa época medio clasicona que va desde la segunda mitad del siglo XVIII al primer tercio del XX. ¿Os habéis fijado? Tías en bolas a porrillo, y tíos también, hieráticos, sin ninguna intención palotística. Pero están ahí, y están en bolas, mientras la sociedad occidental (generadora de estos engendros escultóricos) iba involucionando hacia mentalidades cada vez más puritanas en lo sexual.

Por otra parte, el machismo y etnocentrismo de la escultura de estas épocas resulta, si se me permite, hasta entrañable. Los continentes son mujeres, ¿por qué? Me aventuro a dar dos explicaciones. Primero porque son más bonitas de mirar: curiosamente, en estas representaciones escultóricas, la chorba blanca o europea va siempre un pelín más recatada (pañito o así) que esas zorras indias, asiáticas o africanas, que al fin y al cabo van desnudas en su países de origen, ¿no? Segundo, por su simbolismo de fertilidad: ay! la de cereales, textiles, frutas, ganado, madera y minerales (las minas son úteros gigantes, ¿verdad?) que “nos dieron” a los europeos Asia, África y América entre la mitad del siglo XVIII y la del XX…. Con el Colonialismo hemos topado.


La contemplación de la fuente del Observatorio me retrotrae a otra contemplación anonadada de otro monumento al descaro, este sí que con clara intención celebratoria del Imperialismo, directamente. Me refiero al Albert Memorial de los londinenses Kensington Gardens. Se trata de un templete mandado erigir en 1872 por la Reina/Emperatriz Victoria en honor a su marido alemán muerto, y que Wikipedia describe mucho mejor que yo: “En el monumento hay nada menos que 169 esculturas de personajes representativos de los continentes africano, asiático, europeo y americano […] así como alegorías de la agricultura, artesanía, ingeniería y comercio”.


¿He oído lo que he oído? Agricultura (algodón de Egipto), artesanía (desindustrialización de la India), ingeniería (ferrocarriles de África Oriental y Occidental) y comercio (Bolsa de Londres). En cuanto a los “personajes representativos”, sí: negros zumbones, maharajás indolentes, odaliscas, fumadores de opio, putillas exóticas… salvo en “Europa”, donde hay dignísimas reinas de pelo recogido que no enseñan las tetas. En este sentido franceses e ingleses fueron iguales, y nosotros no porque no pudimos. Ya sabía yo que tanta estatua tan digna escondía una historia oculta de sangre, sudor y explotación. Ya sabía yo que a una tortuga de bronce no la pones tú a dos patas escupiendo chorros de agua así como así…

9 comentarios:

Susu dijo...

¡Gracias, Porerror, por esta información! No conocía la estatua londinense, pero sí la parisina, aunque nunca había reparado en su reiqueza iconográfica.
Parada obligada en la próxima visita turística, que no será dentro de mucho, Riggy mediante.
;)

Fran G. Matute dijo...

Estimado Porerror: hablando de iconografías bizarras y animales imposibles, te recomiendo que visites La Villa del Casale en Sicilia, dónde se pueden observar los más variopintos ¿animales?(aparentemente de origen africano)en sus ricos mosaicos...

Rocío dijo...

GRANDE.

Gracias por volver

scoea

Anónimo dijo...

HABLANDO DE BIZARRISMO Y DE ANIMALES.
HABRÁ ALGO MÁS BIZARRO QUE LOS DIFERENTES ANIMALES QUE SE ESTÁN SACANDO LOS DIFERENTES PARTIDOS NACIONALISTAS,PARA INCREMENTAR SUS DIFERENCIAS CON EL RESTO....QUE SI EL BUURO CATALÁN,QUE SI LA OVEJA VASCA,EL CABALLO ARAGONÉS....
SI LOS ANIMALICOS SON CRIATURAS DE DIOS!!!!!

Porerror dijo...

-Susu: Si vais por esa zona de París no dejéis de ver la fuente, es un espectáculo enorme. París, ¿eh? La gran cosa, espero que a la vuelta me conteis algo.

-Fran G. Matute: Teniendo en cuenta que creo que el símbolo de Catania (Sicilia) es un elefante de piedra volcánica que porta un obelisco, lo de la Villa del Casale debe ser impresionante, ¿no? Mientras no haya mujeres en bikini haciendo deporte...

-Rocío: Gracias a ti por leer y por comentar!

-ANÓNIMO: Donde se ponga un buen toro de Osborne... De todas maneras recuerda que los partidos USA también tienen sus símbolos: el burro, el elefante...

Riggy dijo...

Vive Dios que cuando me instale en París, lo primero que haré será ir a presentar mis respetos a esas tortugas con garganta de géiser.

(Por cierto que me instalaré durante un año nada menos, podré saludar las estatuas verdes a menudo).

Riggy dijo...

Por cierto que me encanta que un erudito de la lengua como tú utilice el término "bizarro" con ese significado. Maldita sea la pérfida RAE que absurdamente dice que significa "valiente".

(Aunque algunas de las esculturas son hermosas, y es que lo cortés no quita lo bizarro)

*Ana* dijo...

Como molaría un paseíto por cualquier parte del mundo con tu acompañanta y contigo viendo el mundo con otros ojos, artísticos los suyos y artistas los tuyos.

Avísame que me apunto aunque sea a ir a comprar el pan por Miciudad un día cualquiera.

Por cierto lo de "los proveedores" del post del otro día :tremendo. Todavía me estoy descojonando.

SNQEV

Anónimo dijo...
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